Sunday, November 30, 2014

DUSTE 36



Así que lucháis
para engarzar el ojo del agua,
púgiles cabeceantes
que argamasáis los rincones
en contienda desigual…

¡Y qué si se sopla la viuda hidrópica!
– la de las canteras fantasmales.

¡Y qué si se retuercen las venas de nilón!

¡Y qué si  hocican los alcahuetes
entre calina y escombros,
husmeando por las acequias
tras mil injertos acuñados!   

(Hago aquí, Oh gran César, un aparte
para desarraigar un poco
vuestra calzada de ripios y escoria…)

Basta ya.

Rebotad, elásticos, resistentes,
en contrajuego de polos exactos
en torno al eje.

Así que hacedlo, y cero reparos.







Thursday, September 25, 2014

¡BELLO!




¡Qué suerte tienen—¡Bello!—  
los vellos de tu cuerpo!       

Forran tus antebrazos        
y muslos tersos, gruesos,             
cubren tu pecho ancho,           
lamen como lengüitas         
tus ásperas tetillas,                            
dulces como fresitas...
                 
y en tus axilas cálidas                 
se rizan densos, negros . . .        

Los que arropan tus nalgas        
apretadas, carnosas,                                 
más aquellos que poblan           
tu vientre plano y terso,             
y bajan más espesos                   
a tu pubis secreto . . .                 

Al fin, hasta llegar                             
a la entrada escondida
del puchero trasero,               
de esa boca fruncida,                 
de esa boquita íntima . . . 
         

¡Suerte tienen tus vellos!         
¡Quién no quisiera estar            
donde cualquiera de ellos!